El amor lo será todo... MRA
En el primer escrito sobre las Constituciones, en el año 1909 María del Refugio deja claro a las futuras hermanas que el amor será el motor de nuestras acciones…
“El amor lo será todo en el Apostolado” MRA
Cuando la Venerable Madre inició el proyecto de fundación tenía claro que sería fundamentada en el amor (Constituciones 1909, art. 7); amor a Dios, al prójimo, a uno mismo y al Instituto. En este mismo artículo constitucional dice que es fundado en el amor del corazón de Jesús Sacramentado y sólo para este amor vivir. En el número 243 dice que amemos al Instituto con toda la fuerza del corazón y además que lo hiciéramos amar. Pidió que nos amáramos entre nosotras, no importando nuestro origen y pide de manera expresa que experimentemos cada casa del Instituto como nuestra (244), formando así en cada una el sentido de pertenencia. Es por ello que recomendaba que tuviésemos el cuidado necesario con las cosas que eran para nuestro uso y se acostumbraba a no marcar la ropa o cosas personales, de tal manera que cualquier hermana los pudiese utilizar.
El amor a Jesús Eucarístico que debe sobresalir en nuestro Instituto es misión de cada una de las hermanas, es una misión amorosa y perseverante; en un borrador de las Constituciones nuestra Madre Fundadora dice que como no podemos quedarnos todo el día y noche adorando a Jesús es por ello que se hace un grupo de hermanas, que diariamente y por turno estén adorando a Jesús Sacramentado (Const. sin fecha, artículo 3). El fin de esta adoración es llevar a las familias y ponerlas en su Presencia para que ellas: lo conozcan, lo adoren, lo sirvan, lo alaben y hagan de Él toda su dicha y su gloria” (Ibidem, art. 2).
La visión de María del Refugio me parece amplia, sabe que la oración no queda en la Capilla, sino que es una acción que traspasa las paredes y se refleja en las acciones. Vuelve a resonar su frase “Que Jesús Sacramentado sea el encanto de vuestros corazones”. Éste es el fin principal del Instituto de acuerdo a las Constituciones de 1924: “procurando el amor más intenso a Jesús Sacramentado” (artículo 1). Experimentaba en su vida un amor tal a Jesús Eucaristía que dejó escrito en el Directorio para las Hermanas del Apostolado de Jesús Eucarístico”: <<Locura del amor, el poderoso Dios, no hallando qué dar, se da a si mismo>> y es por ello que pide a las hijas del Apostolado “entregársele totalmente siquiera sea como una indemnización a su Divino Corazón” (Directorio, capítulo X).
Finalmente, en este manuscrito sin fecha del Padre Zaragoza, en el artículo 3 se lee que nuestra Patrona principal es María “Madre de Jesús Eucarístico”, sin embargo, en el manuscrito con caligrafía de María del Refugio ya aparece como Patrona nuestra Reina y Madre Santa María de Guadalupe. Este hermoso título “Madre de Jesús Eucarístico” fue tomado por San Juan Pablo II en su carta apostólica Mane nobiscum Domine en la que menciona que «la relación de María con la Eucaristía se puede delinear indirectamente a partir de su actitud interior. María es mujer “eucarística” con toda su vida» porque ella «encarnó con toda su existencia la lógica de la Eucaristía», por lo tanto, se puede decir que la espiritualidad de María es una espiritualidad netamente eucarística. De esta forma «la Iglesia, tomando a María como modelo, ha de imitarla también en su relación con este santísimo Misterio».
Que esta reflexión sea una invitación a demostrar nuestro sentido de pertenencia a Dios sobre todo y a nuestro Instituto, como el espacio teológico en donde nos encontramos y en donde alcanzaremos la santificación, extendiendo el reinado de Jesús Eucarístico y el amor a nuestra Madre de la Merced, la Madre de Jesús eucarístico.


